Cada vez que apartas la vista del camino para mirar el celular, es como cerrar los ojos mientras el vehículo sigue avanzando. En solo unos segundos recorres decenas de metros a ciegas, sin ver un peatón, un motociclista, un ciclista o un vehículo que frena frente a ti.
Cuando conduces, el celular puede esperar. La vida no.
Conduce sin celular. Maneja con atención. Llega con seguridad.

