Desde el campo de juego su rugido llegó a cada rincón universitario, crearon sueños, unieron familias y nos regalaron noches únicas donde el béisbol triunfó en los corazones de la afición.
Muchas gracias Ocelotes UAN, afición, patrocinadores, personal universitario, Patronato, y a quienes confiaron en este proyecto, son motivo de orgullo para todas y todos.


