Cobrar una deuda mediante amenazas, intimidación o privación de la libertad no es justicia, es un delito.
Quienes ordenan, participan o ejecutan estas conductas pueden enfrentar graves consecuencias legales.
Ningún conflicto civil justifica la violencia. Si existe una controversia, acude a las autoridades y utiliza los mecanismos que establece la ley.

