Hoy, la sonrisa de la señora Maricela Ramírez refleja la tranquilidad de saber que no está sola. Gracias al apoyo alimentario y al triciclo que le permite llevar sustento a su hogar, ella y sus hijos viven con más esperanza y mejores oportunidades.
Así, el Corazón de Nayarit continúa acompañando a las familias con cercanía, sensibilidad y acciones que transforman vidas.

